lunes, 13 de febrero de 2012

Tiempo para Compartir: Nefi fue bendecido por hacer lo justo.

Estas imágenes que ilustran esta historia de libro de Mormón están mezcladas. Lea 1 Nefi 3-4 y pon las imágenes en el orden en que debe ser, y luego colorealas. Tal vez te gustaría montar en cartulina las imágenes, recortarlas, hacerles agujeros en la parte superior, ponerlos en orden, atarlos con hilo o lana para parecerse a un libro, y ponerlas con tus cosas del domingo.




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lunes, 30 de enero de 2012

Tiempo para Compartir: Noé fue bendecido por hacer lo justo.

Liahona Agosto de 2006




Dibujen en la pizarra un tablero sencillo de juego con el espacio de inicio en la esquina inferior izquierda y el de salida en la esquina superior derecha. Debajo del cuadrado de salida, dibuje una línea de agua que se extienda de lado a lado. Utilice como marcador un recorte del arca de Noé y colóquelo en el espacio de inicio. Explique que el objeto del juego es sacar el arca del agua. 


Coloque varios recortes de animales en distintas partes del salón de clase; en la parte de atrás de los recortes escriba un 1, un 2 o el título de un himno o canción sobre la obediencia. 


Cuente el relato de Noé (véase Génesis 6–8). Haga hincapié en el hecho de que la familia de Noé fue bendecida a causa de su obediencia. 


Pida a los niños que se turnen para buscar un animal; si en la parte de atrás se indica una canción, cántenla, coloquen el animal en el arca y muevan el marcador tres espacios; si hay un número 1 o 2, pida al niño que mencione algo de lo que los profetas actuales nos han pedido que hagamos, luego coloquen el animal en el arca y muevan el marcador hacia los espacios que se indiquen. 


Cuando saquen el arca del agua, canten una canción o un himno que hable de profetas. Explique que nosotros y nuestra familia seremos bendecidos si seguimos a nuestro Profeta.



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lunes, 9 de enero de 2012

Tiempo Para Compartir: En la vida premortal, escogí seguir el plan de Dios.

"Lección 2: Jesucristo se ofreció para ser nuestro Salvador," Primaria 7: El Nuevo Testamento, (1997)





Ponga a la vista la fotografía del niño recién nacido y pida a la clase que adivinen quién es.


• ¿Por qué no fue ése en realidad el comienzo de la vida de esta persona?
Testifique a los niños que antes de que naciéramos en la tierra vivíamos con nuestro Padre Celestial en calidad de hijos espirituales. Explique que nuestro cuerpo espiritual tiene la apariencia de nuestro cuerpo físico, con brazos, piernas, ojos, etc., pero que no tiene carne ni sangre. Hágales saber también que a esa vida que tuvimos como hijos espirituales se le llamó vida preterrenal o premortal. Durante esa vida preterrenal, nuestros Padres Celestiales nos enseñaron el Evangelio y el plan de vida.


Si lo desea, cite la siguiente declaración del presidente Brigham Young: “Todos ustedes, sin excepción, conocen muy bien a Dios, nuestro Padre Celestial… No hay nadie aquí que no sea hijo o hija de ese Ser (Discourses of Brigham Young, pág. 50).


Ponga a la vista la lámina de Jesucristo y relate cómo Jesús se ofreció voluntariamente para ser nuestro Salvador.


1. En la vida premortal éramos hijos espirituales de Padres Celestiales y vivíamos con Ellos (Hebreos 12:9).
2. Jesús fue el Primogénito, o sea, el primer Hijo espiritual de nuestro Padre Celestial (D. y C. 93:21) y es el hermano mayor de nuestro espíritu.
3. Lucifer, quien se convirtió en Satanás, era también un hijo espiritual del Padre Celestial.
4. El Padre Celestial convocó una reunión para todos Sus hijos espirituales. En esa reunión, explicó el plan que tenía para que llegáramos a ser como Él. Dijo que Él deseaba que viniéramos a la tierra a obtener un cuerpo físico y nos indicó que allí seríamos probados para ver si guardábamos Sus mandamientos.
5. En esa reunión, el Padre Celestial también nos explicó que en la tierra todos pecaríamos y moriríamos. Nuestro Padre Celestial necesitaba a alguien para que fuera nuestro Salvador, sufriera por nuestros pecados y muriera por nosotros, para que de esa forma pudiéramos resucitar.
6. Lucifer deseaba que nuestro Padre Celestial cambiara Su plan; dijo que él salvaría a todos quitándoles la libertad de elección; lo que habría hecho imposible que cometiéramos errores o hiciéramos lo correcto. Lucifer también quería toda la honra para sí (véase Moisés 4:1).
7. Jesús se ofreció para ser nuestro Salvador porque nos amaba (Juan 15:13). Él deseaba seguir el plan del Padre Celestial y darle a Él toda la gloria (Moisés 4:2).
8. El Padre Celestial escogió a Jesús para que fuera nuestro Salvador. Lucifer se enojó y se rebeló contra el Padre Celestial (Apocalipsis 12:7–9; Moisés 4:3–4).
9. Los hijos espirituales del Padre Celestial tuvieron que decidir si querían seguir a Jesús o a Lucifer.
10. Una tercera parte de los hijos espirituales del Padre Celestial se pusieron de parte de Lucifer y fueron expulsados de los cielos. Lucifer se convirtió en Satanás y los espíritus que le siguieron se volvieron espíritus malvados que tratan de incitarnos a hacer cosas malas. Los espíritus que se pusieron de parte de Satanás no recibieron cuerpos físicos.
11. Todos los espíritus que en la vida preterrenal escogieron el plan del Padre Celestial y estuvieron de parte de Jesús y le siguieron, han nacido o nacerán en esta tierra con un cuerpo de carne y sangre.
12. Todos los niños que se encuentran en este salón de clases eligieron seguir el plan del Padre Celestial y han nacido en la tierra con cuerpos mortales.


Como repaso, escriba las siguientes palabras en la pizarra:



  • Una tercera parte.
  • Primogénito.
  • Hermano mayor.
  • El Padre de nuestros espíritus.
  • Reunión en los cielos.
  • Lucifer.



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lunes, 2 de enero de 2012

Tiempo para Compartir: El albedrío es el don de elegir por nosotros mismos.

POR MARGARET S. LIFFERTH, OCTUBRE DE 2005


Piensa en las decisiones que tienes que tomar todos los días; ¿decides la ropa que te pondrás, lo que dirás, lo que leerás y verás, y la forma en que actuarás? La facultad de tomar decisiones es un don de nuestro Padre Celestial, a la que se le conoce como albedrío. El uso de nuestro albedrío es una parte importante del plan que nuestro Padre Celestial tiene para nosotros. ¿Qué es lo que te ayuda a hacer lo justo?


Nuestro Padre Celestial te ayudará a hacer lo justo. Tú eres un hijo de Dios y Él desea que regreses a vivir con Él de nuevo. Recuerda que puedes orar a nuestro Padre Celestial en todo momento y dondequiera que estés, y Él te bendecirá con el valor para hacer lo justo.


Jesucristo te ayudará a hacer lo justo; Él es “el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6) y el ejemplo perfecto que debes seguir. Tú elegirás hacer lo justo si te preguntas: “¿Qué querría Jesús que yo hiciera?”.


El Espíritu Santo te ayudará a hacer lo justo. Cuando te bautizas y participas de la Santa Cena, haces el convenio (o la promesa) de guardar los mandamientos. Al hacerlo, nuestro Padre Celestial te promete que el Espíritu Santo estará contigo. El Espíritu Santo te inspirará a hacer lo justo, te hará advertencias y te bendecirá con paz cuando elijas hacer lo justo.


Los profetas te ayudan a elegir hacer lo justo. Las Escrituras contienen la palabra de Dios que enseñan Sus profetas; ellos te pueden ayudar a saber qué hacer. Hoy día, nuestro profeta y otros líderes son los siervos de Dios; pon atención cuando hablen en la conferencia general. Si sigues su consejo, estarás haciendo lo justo.


Laberinto “Haz lo justo”
Escoge las ilustraciones que representen buenas decisiones. El laberinto te conducirá a Jesucristo si tomas las decisiones correctas.




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viernes, 30 de diciembre de 2011

Alma y el rey Noé

Durante las dos primeras semanas del mes, enseñe algunos relatos de las Escrituras que demuestren cómo el tomar decisiones correctas conduce a la libertad y a la felicidad y cómo el tomar malas decisiones conduce al cautiverio y a la miseria. Algunos relatos de las Escrituras que podría utilizar incluyen al Salvador y a Satanás (véase Moisés 4:1–4); Nefi , Lamán y Lemuel (véase 1 Nefi 2–4, 7, 18); Sadrac, Mesac y Abed-nego (véase Daniel 3); o Alma y el rey Noé (véase Mosíah 17–19). Luego de contarles un relato, invite a dos niños a que sostengan un extremo de la vara “elección y consecuencias”. Pida a un niño que explique las elecciones que hicieron las personas en el relato y al otro niño que explique las consecuencias de esas elecciones.


Muestre la lámina 3–47, Abinadí ante el rey Noé, y pida a los niños que presten atención al siguiente relato acerca de cómo el Espíritu Santo ayudó a Alma.


Explique que muchos años después que Lehi y su familia partieron de Jerusalén, un hombre malvado, llamado Noé, llegó a ser rey de los nefitas. Noé era un rey muy inicuo y enseñó a los nefitas a ser pecadores.


Entonces el Señor envió a un profeta llamado Abinadí a predicar a los nefitas. Sucedió que Abinadí les dijo a los nefitas que ellos y su rey eran inicuos, y que nuestro Padre Celestial deseaba que se arrepintieran.


El rey Noé se enojó con Abinadí y mandó arrestarle; después, hizo que lo llevaran ante él y sus sacerdotes. Abinadí les habló de las enseñanzas de Jesucristo. Ellos no quisieron escuchar, pero el Señor bendijo a Abinadí, y ninguno de ellos pudo hacerle nada hasta que él terminó de dar el mensaje que había sido enviado a dar. Abinadí les dijo que lo que él les enseñaba era verdadero, pero el rey Noé y la mayoría de sus sacerdotes se rehusaron a creer en sus palabras. Ellos no deseaban arrepentirse de sus pecados sino que, por el contrario, querían matar a Abinadí.


Sin embargo, uno de los sacerdotes, llamado Alma, sí creyó en lo que Abinadí había dicho. El Espíritu Santos ayudó a Alma a comprender que Abinadí decía la verdad. Alma le rogó al rey Noé que le permitiera a Abinadí partir en paz, pero eso enojó aún más al rey Noé, e hizo que Alma fuera echado de entre ellos, y envió a sus siervos tras de él para que lo mataran. Alma huyó de los siervos del rey Noé y se escondió. Estuvo escondido y a salvo por muchos días. Cuando Abinadí terminó de decir lo que se le había enviado decir, el rey Noé hizo que lo mataran.


Mientras Alma estuvo escondido, escribió todas las enseñanzas de Jesús que Abinadí había proclamado. Alma supo que esas enseñanzas eran verdaderas, y fue así que se arrepintió de todos sus pecados y comenzó a obedecer los mandamientos. Alma llegó a ser un excelente misionero, dando a conocer a otras personas lo que había aprendido.







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